El III Festival de Arte y Feminismos de Bejar itinera a Ávila y presenta el proyecto de nuestras socias Lina Ávila y Mila Abadía Ruber
Además de ser socias de MMM, Lina Ávila, conocida como Collage Republic en Instagram, y Mila Abadía Ruber forman parte del equipo organizativo de la asociación. Juntas han gestado La tierra habla, un proyecto que se integra en la exposición “Habitar los afectos”, dentro del Festival de Arte y Feminismos Ciudad de Béjar, que en esta ocasión ha itinerado a Ávila.
La muestra podrá visitarse en el Archivo Histórico Provincial de Ávila del 14 de noviembre al 31 de diciembre, con inauguración el viernes 14 de noviembre a las 12:30 horas.
Dar voz a la memoria silenciada
La tierra habla forma parte de una de las tres derivas de la exposición “Habitar la memoria” comisariada por Maribel Muñoz Dominguez, cuyo propósito es dar voz a las heridas abiertas del pasado para favorecer el diálogo y la reparación.
La iniciativa surge a raíz de los recientes intentos de derogación de las Leyes de Memoria Democrática en distintas comunidades autónomas. Conscientes de que estos retrocesos suponen una pérdida de derechos y de verdad histórica, Mila Abadía Ruber decidió impulsar un proyecto que abordara esta problemática desde el arte y la perspectiva feminista. No dudó en sumar a Lina Ávila, con quien comparte el compromiso de no permanecer al margen.
“Somos trabajadoras del arte y también feministas. Abordar el proyecto con perspectiva de género era inevitable”, afirman ambas.
Mujeres borradas de la historia
La investigación de Abadía Ruber se centra en dar voz y presencia a las mujeres borradas de la historia: aquellas que sobrevivieron a los asesinatos, desapariciones forzosas y persecuciones del franquismo.
Mujeres que, tras la pérdida de familiares —padres, compañeros, hermanos, abuelas—, sacaron adelante sus hogares con las manos, el silencio y la resistencia como únicas herramientas.
El proyecto recopila testimonios de descendientes de víctimas, que nos permiten comprender que la represión no solo alcanzó a quienes fueron fusilados, encarcelados o exiliados, sino también a las mujeres que sobrevivieron: las que criaron en soledad, las que cuidaron con valentía, las que callaron para proteger, y las que, con cariño y firmeza, enseñaron a seguir viviendo con dignidad.
En cada una de ellas late una memoria colectiva que se niega al olvido. Escucharlas es un acto de reconocimiento y de justicia; una muestra de reparación hacia todas las mujeres que, sin pretenderlo, se convirtieron en guardianas de la historia, explica Mila Abadía Ruber que trabaja desde el territorio en cada una de las extensiones del proyecto.
Memoria, arte y reparación
Con este material, Lina Ávila ha dado forma a una pieza que reivindica la memoria de todas esas mujeres olvidadas, explorando cómo las experiencias del pasado influyen en la identidad y las relaciones humanas actuales.
“Al centrar a las mujeres en el debate, hemos buscado dar voz a aquellas cuyas historias han sido marginadas y silenciadas. La instalación busca preservar, reconocer y honrar esas historias que también son las nuestras. Es un llamado a la acción feminista para recordar el pasado y construir un futuro donde la justicia y la dignidad sean respetadas”, explica la artista.
La instalación invita a sentir y reflexionar sobre el impacto de las vivencias históricas en el sentido de pertenencia e identidad de quien la observa. Es, además, una reivindicación de la memoria democrática desde una mirada inclusiva y feminista.
Voces que sostienen la historia
Los relatos que conforman La tierra habla nacen de largas conversaciones con mujeres descendientes de personas represaliadas tras el golpe de Estado de 1936. En sus voces resuenan el dolor y la esperanza, el silencio y la resistencia.
Sus palabras reconstruyen la intimidad de hogares donde se susurraban nombres prohibidos, donde las ausencias se hacían presentes, donde las manos trabajaban sin descanso para mantener la dignidad cuando la violencia intentaba borrarla.
Porque ellas son la memoria viva: sus cuerpos, sus voces y sus relatos conservaron la verdad cuando el miedo imponía el silencio.
Sus testimonios muestran que la represión no solo alcanzó a quienes fueron fusilados o encarcelados, sino también a las mujeres que criaron en soledad, cuidaron con valentía y resistieron con ternura.
En cada una de ellas late una memoria colectiva que se niega al olvido. Escucharlas, hoy, es un acto de reconocimiento y justicia; una forma de reparación hacia todas las mujeres que, sin proponérselo, se convirtieron en guardianas de la historia.
Trabajadoras del arte
Así se definen Lina Ávila y Mila Abadia Ruber utilizan el arte como herramienta de reflexión, denuncia y transformación social desde una perspectiva de género. La práctica artística de Lina Ávila busca visibilizar las desigualdades, cuestionar los roles tradicionales asignados a las mujeres y reivindicar sus experiencias, cuerpos y voces dentro del ámbito cultural y político. Más allá de la producción artística, la labor de ambas , implica un compromiso ético y político con la equidad, la sororidad y la justicia social, situando el arte como un espacio de resistencia y emancipación frente al patriarcado y otras formas de opresión.
Datos de la exposición
Título de la obra: La tierra habla
Artistas: Mila Abadía Ruber y Lina Ávila (Collage Republic)
Exposición: III Festival de Arte y Feminismos Ciudad de Bejar en itinerancia.
Lugar: Archivo Histórico Provincial de Ávila
Fechas: Del 14 de noviembre al 31 de diciembre de 2025
Inauguración: Viernes 14 de noviembre, 12:30 h.
Visitas guiadas: 4 y 11 de diciembre de 2025 y 2 de enero de 2026.







